



Dibujar chicas no es un trabajo.
Tardé mucho tiempo en interesarme por las chicas, mas de lo normal. Mientras mis amigos empezaban a salir a discotecas, a conducir sus primeras motos y a perseguir chicas. Yo seguía metido en mi mundo imaginario, escribiendo los guiones que dibujaría cuando fuese dibujante profesional, creando personajes de anime y comic que por suerte nunca salieron a la luz, aunque por aquel entonces me parecian grandes creaciones.
Fué cuando cumplí 16 años que por arte de magia algo dentro de mí hizo clik, algo se activó y fué entonces cuando descubrí que en el mundo habitaban unos seres extraños y apasionantes que hasta entonces habian deambulado cerca de mí sin que les prestara el mas mínimo interes.
Acababa de descubrir la mujer. El descubrimiento que sin duda cambió mi vida para siempre. Lo que hasta ese momento podía catalogar como blanco o negro, ahora se había transformado en una infinita escala de grises.
Desde entonces, no puedo concevir el arte, dibujar o escribir sin la mujer. Desde entonces, la mujer como símbolo está presente en todo lo que hago como artista, ya sea como tema principal del trabajo o como fuente de inspiración. Y desde entonces he ido en busca ed una musa que sea capaz de catalizar mi mundo imaginativo y me guie para transformarlo y plasmarlo en obras que puedan expresar los pensamientos y las emociones que circulan desordenadas dentro de mí.

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